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Boca y su independencia de Riquelme

Post era Riquelme

Lo confirmó su representante en el conclave con los directivos: “Román, a Boca no vuelve”. Riquelme, desde ahora, pasa a ser parte de la exitosa historia de la entidad y la preguntas son ¿Habrá vida después de Román? ¿Qué será de Boca sin él? A partir de hoy, el club deberá independizarse del diez.

A lo largo de toda la historia del fútbol siempre el resultado de un partido siempre dependió de los 22 jugadores, once serán responsables del triunfos mientras que los otros once serán culpables de la caída. Pero igualmente esa misma historia nos ha marcado que siempre existieron los “jugadores distintos” en todos los puestos que marcaron la diferencia a favor de su equipo. Sachin, Figueroa, Meazza, Matheus, Beckenbauer, Platini, Pelé, Maradona, Cruyff, fueron los players que se convirtieron en leyendas. Más actuales son Casillas, Buffon, Cannavaro, Maldini, Zidane, Ronaldo, Figo, Xavi, Iniesta, Cristiano y Messi figuras mundiales de ayer y hoy que deslumbraron y, otros que siguen deslumbrando, al mundo. Teniendo claro las diferencia de los ya mencionados, Riquelme es para Boca, lo que Pelé y Maradona fueron para el fútbol mundial. Más allá de que Román no pudo triunfar en algún grande de Europa ya que su paso por el Barcelona fue sin pena ni gloria, su éxtasis llegó en el humilde pero histórico Villarreal de Pellegrini. Para el ex capitán su carácter “insoportable” para muchos de sus compañeros y su ego siempre fueron un problema en cada club donde jugó.

Probablemente sean la misma cantidad de persona que piensan bien y mal de Román. Sus desencuentros sobran al igual que sus rivales: vs. Macri, Palermo, Pellegrini, Floro, Van Gaal, Antic, Falcioni, Angelici y Maradona. Pero para la vida de Boca, Riquelme es intocable para sus hinchas, no piensa igual su dirigencia. JR ganó 15 títulos con el club. Aunque sea uno de los más ganadores en la historia de la entidad, todos se quedan con su prodigiosa técnica tanto para sacarse rivales de encima, como para habilitar a sus compañeros. Es verdad, jugaba a uno p/h, pero la velocidad de su mente para crear y ver jugadas que nadie, ni en la tribuna, percibía era suficiente para ser el mejor dentro del campo surcando los tiempos. Innumerables elogios de jugadores y ex de todo el orbe sobre su estilo de juego y la clase que tenía. El gol de penal a River en la Bombonera con el festejo de Topo Gigio, el gol de tiro libre a River en el Monumental, el caño a Yepes, el gol de tiro libre a Gremio en la Bombonera y el otro en Brasil, el golazo que convirtió el cual le gritó a la cara a un hincha en el palco, las dos extraordinarias habilitaciones a Palermo contra el Real Madrid fueron algunas de sus jugadas que quedaron tatuadas en la retira de cada uno de sus adeptos. Su exquisitez para jugar mal acostumbró a los hinchas de Boca y nadie recordó que todo, tiene un final, este fue magro para sus seguidores.

Siempre sus declaraciones dieron de qué hablar. “Nací y moriré bostero”, ratificó cuando avisó que no seguiría en el club. No hay dudas de que el diez le entregó mucho a Boca ya sea para las vitrinas del museo como para la memoria del hincha y de aquellos amantes del buen fútbol. Pero la pesadilla de sus fanáticos comienza ahora ya que se convertirá en pasado y Boca deberá a sobrevivir sin su presencia. Nadie podrá espetarle algo sólo que tomo una compleja decisión en plena Final de Libertadores con la concentración que necesita dicha instancia, mientras el tenía la cabeza en otra situación. Tal vez, el momento es fue lo único discutible. Ya nadie irá a la cancha a corear a Riquelme, sólo queda un ídolo en el plantel Schiavi. El Xeneize ya no puede depender de una sola silueta para ganar partidos y torneos. Está claro que las situaciones llevaron a Román a alejarse del equipo pero acá nadie es un Santo ni mucho menos un Ángel ni Angelici ni Falcioni. Cuando alguien ama a algo como dice él amar a la institución podría haber seguido, sin importar el técnico, pero claramente el hecho de que la dirigencia apoyara al cuerpo técnico y no a él le dolió. Su pleitesía se acabó, sus beneficios y caprichos se terminaron. Moralmente no era un jugador más, pero a los ojos del técnico sí.

Son inextricables los motivos por los cuales JR decisión abandonar el barco. Muchos de aquellos que fueron al “Banderazo” seguramente votaron por Angelici y en dicha manifestación lo insultaban pero se olvidaron que cuando lo votaron ellos confiaron y autorizaron un proyecto no amarraron de por vida a un jugador. La entidad está por encima de los nombres, la cosa es simple sea quien sea, Riquelme, Messi, Cavenaghi, Trezeguet, Verón, Gabriel Milito cada uno de ellos significándolo para cada uno de sus clubes, no están sobre el mismo. Boca glorificó su nombres y es respetado en todo el planeta no por Riquelme si no por su historia, Román no nació en 1905. El club es gigante por su hinchada, por su rica historia escrita por todos los grandes jugadores desde su fundación hasta hoy. Juegan diez más en la cancha, Boca dejará de intimidar por el apellido de Riquelme y deberá buscar referentes en sus pibes y apostar a las inferiores para que la mística vuelva abundar. Ya no estará más el excelso Riquelme quien parecía inescindible de la Ribera. Quedó más que nítido no hay imprescindibles ni intocables. Duele por lo que significó y significa aún jugando a “la mitad” como lo dijo él mismo, pero si algo distinguió a Boca del resto de los equipos es que sus jugadores juegan por los colores y no por los dólares, y quien quiera dominar un vestuario y crear una dictadura y ser superior que el técnico tendrá que buscar su objetivo en otro lado ya que “Boca está por encima de los nombres”, lo avisó y cumplió Angelici. Buena por la dirigencia de hacer prevalecer el bien del club por sobre los intereses personales.

Twitter: @juarezriquelme

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