Julio, el tiempo te dio la razón

Análisis

Julio Cesar Falcioni llegó hace una año y en el primer semestre pedían su cabeza y la de varios jugadores traídos por él. Fue respaldado por la directiva de Ameal y se le dio el voto de confianza que necesitó para seguir al mando del equipo. Con trabajo, sacrificio, y constancia se ganó el aliento de toda la Bombonera el último domingo.

Que “cómo compran a Erviti”, que “cómo traen a Somoza”, que “Orión esto no es San Lorenzo”, que “Isaurralde es un destare” hasta “Schiavi ya está viejo” y “Falcioni es deté de equipo chico”, fueron las expresiones de los hinchas durante el presente año y más precisamente en el primer semestre cuando el estratega Xeneize no daba pie con bola. Todo éxito tiene su tiempo de construcción y durante ese lapso se verá que tanta confianza tiene la gente en ese proyecto. Es verdad que la era de Falcioni comenzó más complicada de lo que se esperaba. El 1-4 ante Godoy Cruz en la Bombonera, por la primera fecha del Clausura, no daba bueno indicios para un futuro óptimo. Triunfo en el Cilindro pero las derrotas ante de visita en Vélez, San Lorenzo y Olimpo, en la Bombonera, fue la chispa que prendió el fuego para los hinchas que despidieron al equipo con insultos y al grito de “A ver, a ver los jugadores si pueden oír por la camiseta de Boca ganar o morir”. Lo más importante del torneo fue el triunfo sobre River por 2 a 0 y gol último gol de Palermo en el Superclásico. El 10 de abril Boca perdió su último partido ante Lanús por 2 a 0.

Ameal apostó por Falcioni en el 2011, era su candidato para reemplazar al Claudio Borghi y Roberto Pompei. El ex deté de Banfield rescindió su contrato con el Taladro a quien Boca debió pagarle 300 mil dólares y firmó por US$ 1 millón por una temporada. Terminó séptimo el Clausura poco importó dicha posición ante la crisis futbolística e institucional de River que lo llevó al descenso al Nacional B. Mucho pedían la destitución del cargo de Julio Cesar, no convenció a nadie y se exigía su cabeza en La Ribera. La polémica entre él y Riquelme cuando lo exoneró del equipo y ni lo concentró hizo ganarse más opositores. Tras reunirse la comisión directiva resolvieron darle continuidad al proyecto de  ex arquero por lo que seguiría seis meses más. Trajo a Erviti quien hizo a más de uno arrepentirse de los millones de dólares gastados en ese entonces, Somoza, Cvitanich, Orión, Rivero, Schiavi jugadores que fueron criticados por todos hinchas, excepto el Flaco.

Arregló el inconveniente con Riquelme por lo que confesó después que “era pieza clave en su esquema”. Tuvo que cambiar su ideal de 4-4-2 a 4-3-1-2 para acoplar a Román y darle el gusto a la gente que se lo comía crudo.  Boca arrancaba el Apertura con la imperiosa necesidad de obtener puntos, ya que al igual que San Lorenzo e Independiente y ante el descenso de River los rumores de Promoción comenzaban a correrse. Sacó un punto de Bahía Blanda en la primera fecha, en la segunda, goleó a Unión en la Bombonera. Desde entonces Boca fue afianzándose y solidificando un planteamiento táctico con o sin sus figuras. Se llevó los tres puntos de canchas muy complicadas ante Newell’s, Independiente, Colón, Lanús (lo destinó al título), salió ileso de sus partidos más irregulares, que incluso, mereció ganar como frente a Vélez, Argentinos, Belgrano. Se sacó fácil de encima a rivales directo por el título  como Rafaela y contra Racing careció de fortuna en un match que siempre fue más que la Academia.

No tuvo miedo en ir y dejar “piacere” la obtención del título para la siguiente semana  y le ganó a Godoy Cruz en Mendoza. Finalmente no sintió presión alguna para que después de tres años y tantas críticas, goleara a Banfield en la Bombonera  a reventar y adjudicarse su 24ª estrella. ¿Por qué el tiempo le dio la razón a Pelusa? Porque siempre creyó que no depende de un jugador para llegar a la cima. Este Boca demostró que nadie es imprescindible, ningún jugador tiene el puesto asegurado y si bien es verdad que casi siempre jugó con el mismo equipo las lesiones fueron grandes obstáculos camino al título. Viatri: ligamentos rotos cruzados, Riquelme: fascitis plantar. Battaglia: tendinitis, fueron los jugadores que quedaron out del equipo debido a sus impedimentos físicos. También tuvieron que estar afuera por algunas fechas Mouche, Cvitanich, Rivero, Schiavi, Erviti. El único que jugó todo el torneo sin problemas fue Orión.

Boca nunca sintió las ausencias de sus figuras ni ídolos. No se extrañó a Palermo (retirado), Riquelme, Viatri, Battaglia. La mayor virtud que tiene esta máquina creada por Falcioni es que cada jugador tiene firmemente la convicción de creer en sus capacidades individuales y hacerlo que funcionen colectivamente independientemente el compañero que tengan al lado. Trabajo, sacrificio, esfuerzo, constancia y perseverancia son las claves para que Falcioni se metiera en el bolsillo a la mitad más uno del país. Construyó una defensa impenetrable, un equipo invencible, tal vez no goleador, pero si efectivo en el momento preciso. Conceptos que lo tiene con 29 partidos de invicto, el campeón con más puntos de ventaja sobre el segundo en torneos cortos (12) y con menos goles en contra con el mismo formato de campeonato. Sin duda, aquellos que ayer lo criticaban con mala fe, hoy se esconde, se tragan sus palabras y callan hasta cuando vuelva a tropezar. Lo que queda por decir es Julio perdónalos, porque no saben lo que decían…

Twitter: @juarezriquelme

 

Dejá tu comentario

About The Author

Related posts